Cuento de muestra
Santiago y el trabajo más importante
Muestra · protagonista: Santiago, 4 años
Durante muchos meses, la barriga de mamá fue creciendo. Santiago le ponía la oreja encima y a veces notaba un golpecito.
—Es tu hermanita saludando —le decía mamá.
Santiago no estaba muy seguro de querer una hermanita. Él ya tenía a mamá, a papá y a Canela, la perrita. La familia estaba completa.
Un día, la abuela Pilar vino a dormir a casa, porque mamá y papá se fueron al hospital. Y a la mañana siguiente, papá llamó por teléfono con una voz muy contenta:
—Santi, ha nacido Sofía. Esta tarde vienes a conocerla.
En el hospital, mamá tenía los brazos libres y lo primero que hizo fue abrazarle muy fuerte. Luego le enseñó la cunita. Dentro había un bebé muy pequeño, muy arrugado y muy rojo, con los puños cerrados.
—¿Ya puede jugar a los dinosaurios? —preguntó Santiago.
—Todavía no —se rio papá—. Ahora solo sabe dormir, comer y llorar.
Y era verdad. Cuando Sofía llegó a casa, lloraba por la mañana y por la noche. Mamá siempre la tenía en brazos. La abuela decía «qué bonita» todo el rato. Y nadie parecía acordarse de que Santiago había construido una torre de bloques altísima.
Una tarde, Santiago se enfadó tanto que tiró la torre al suelo.
Mamá dejó a Sofía en la cuna y se sentó con él en la alfombra.
—Estás enfadado porque ahora estoy mucho con el bebé —le dijo—. Lo entiendo. A veces yo también me canso.
Santiago la miró sorprendido. No sabía que las mamás también se cansaban.
—¿Sabes una cosa? —siguió mamá—. Sofía tiene a mamá, a papá, a la abuela y a Canela. Pero hermano mayor solo puede tener uno. Y ese eres tú. Es un trabajo muy importante.
—¿Qué hace un hermano mayor?
—Le enseña cosas. Le canta canciones. Le cuenta cómo es el mundo.
Santiago se acercó a la cuna. Sofía estaba llorando otra vez. Él se asomó y, muy bajito, le cantó la canción del barquito que le cantaba papá. Sofía dejó de llorar. Abrió los ojos. Y le miró.
—¡Mamá! ¡Me está mirando a mí!
Desde aquel día, Santiago tuvo dos trabajos importantes: cantarle a Sofía la canción del barquito y tener cada tarde su rato de mayores con mamá, solo ellos dos, para leer un cuento de dinosaurios.
Por la noche, antes de dormir, Santiago se asomó a la cuna una vez más.
—Buenas noches, Sofía —le susurró—. Mañana te enseño cómo se hace una torre.
Y se fue a su cama, se tapó hasta la barbilla y se durmió sonriendo, como duermen los hermanos mayores.




