Cuento de muestra
Nicolás y el trono del osito
Muestra · protagonista: Nicolás, 2 años
Un día llegó a casa de Nicolás una cosa nueva. Era verde, redonda y tenía un asiento. —¿Qué es? —preguntó Nicolás. —Es un orinal —dijo papá—. Es para hacer pis y caca, como hacen los mayores en el váter.
Nicolás lo miró de un lado. Lo miró del otro. Parecía un trono pequeñito. Pero no estaba muy seguro de querer sentarse ahí.
Entonces tuvo una idea. Fue a buscar a Bruno, su osito, y lo sentó en el orinal. —Bruno primero —dijo.
Bruno se quedó allí sentado, muy serio, con las patas colgando. —¿Le gusta? —preguntó papá. Nicolás acercó la oreja al osito. —Dice que está calentito —contestó.
Al día siguiente, Bruno volvió a sentarse en el orinal. Y al otro. Y al tercer día, Nicolás dijo: —Ahora yo.
Se bajó el pantalón, se sentó en el trono verde y esperó. Esperó contando los dedos de los pies. Esperó cantando la canción de los cinco lobitos. No salió nada. —No pasa nada —dijo papá—. Mañana lo probamos otra vez.
Por la tarde, mientras jugaba con los coches, Nicolás notó algo caliente en las piernas. Se había hecho pis. Le dio un poco de pena y un poco de vergüenza. Miró a mamá con los ojos muy abiertos.
Pero mamá no se enfadó. Se agachó a su lado y le dijo: —Se ha escapado. Les pasa a todos los que están aprendiendo, también a mí me pasó cuando era pequeña. Vamos a cambiarnos.
Y se cambiaron, y Nicolás eligió unos calzoncillos con dinosaurios.
Los días siguientes, a veces llegaba a tiempo y a veces no. Pero cada vez se acordaba un poquito antes. Bruno le esperaba siempre sentado junto al orinal, como un guardián.
Y una mañana, después del desayuno, Nicolás sintió ganas. No se lo pensó: corrió, se bajó el pantalón, se sentó en el trono verde y… ¡plin, plin, plin!
—¡Papá! ¡Mamá! ¡He hecho pis en el orinal!
Papá y mamá vinieron corriendo. Bruno, desde su sitio, parecía sonreír. Nicolás vació el orinal en el váter con ayuda de papá, tiró de la cadena y dijo adiós con la mano: —¡Adiós, pis!
Aquella noche, al acostarse, Nicolás le contó la noticia a Bruno otra vez, por si no se había enterado. Luego se tapó con la manta, abrazó a su osito y se durmió, sintiéndose el rey de un trono verde y pequeñito.




